LAS PROTESTAS DAN SUS FRUTOS
A Gudiña recuperará su tren matutino a inicios de este año
El primer día de terrazas empezó en la ciudad con la Praza Maior como epicentro de la vuelta de la vida social. El Casco Vello, con poco movimiento. Los barrios, a medio gas. Los hosteleros celebraron una jornada "sorprendente", cuyo regreso de la clientela se esperaba más tímido. Sin embargo, en negocios de la Praza Maior como Trampitán, el lleno fue absoluto desde primera hora de la mañana. Las medidas de seguridad y las distancias generaron polémica en algunos locales del centro, As Lagoas o Xardín do Posío, especialmente a última hora, donde se pudieron ver imágenes que claramente incumplían el protocolo.
"¿Dónde está el cenicero?"; "¿Con tarjeta o en efectivo?; "¿Puedo ir al baño?": las primeras dudas de los ourensanos que cumplieron con los bares. "Me saltaron las lágrimas cuando vi el ambiente que había en las terrazas", dice María Teresa González desde su mercería Jazmines.
"As mesas téñoas ben postas, coa súa distancia. E a xente vaise portando ben", dice el responsable del Druida mientras sirve los cafés a media mañana. "Mamá, no te toques la mascarilla. Te la quitas o te la pones", comentan en una de las mesas en esta primera jornada de dudas. El Trampitán empezó sin la máquina TPV. "Llevamos una semana esperando por él", se queja el dueño. En este local, dejaron distancia prudencia entre mesas y desinfectaban cada vez que alguien se levantaba: "No nos podemos quejar, está yendo bastante bien, esperemos que siga así el tiempo".
El Barallete, en la esquina de la rúa Lepanto, es un oasis en el desierto de Vinos. Miguel Veiras se toma el café con sus colegas. Casi todos trabajan en la hostelería, pero esta vez se sientan en la mesa. "Primera caña y bar de siempre. La primera vez que nos vemos en dos meses. Dentro no podemos estar y ya nos comentaron que nada de abrazos ni de besos, pero que se alegran de vernos", cuentan.
Con el ambiente más tranquilo, Javier, Martín y Daniel toman un café en el bar Charly. También son un oasis en el desierto, el de las galerías de Santo Domingo que tiene todas las persianas bajadas. Los tres colegas llenan la única mesa de la terraza "cubierta".
En la plaza de Santa Eufemia los cuatro negocios están cerrados hasta, al menos, el 25 de mayo. El dueño del Miudiño observa las obras que hacen los trabajadores en su negocio. "Yo soy negativo, pero vamos hablando los responsables de los bares de aquí de Santa Eufemia y preferimos no abrir de momento. Me da miedo. Yo creo que hasta junio nada. Lo de las terrazas al 50% del aforo es muy complicado. Me tiene angustiado". Tampoco abre La Pipa de Kif, en Valle Inclán. El Dueño, José María García, ultima la limpieza con la persiana bajada y le echa humor. "Es que tengo dos mesas... Hasta el 25 no abro porque no tiene sentido".
Los restaurantes en su inmensa mayoría no abrieron. "Las barras se acabaron, soy el más viejo de la zona, y nunca se vio algo igual La crisis del 2008 muchos la soportamos, pero esto no tiene nada que ver. Esto no respetó a nadie. Aquí esperaremos a cuando se pueda tener 50% del aforo. Pero mi temor es si la gente tendrá miedo de salir. Aunque ya hay gente que ya me están preguntando para ver cuándo pueden reservar, explica José Luis González, el dueño.
Fuera de la ciudad
Apenas media docena de locales colocaron las terrazas que permite la desescalada de la pandemia, en O Barco de Valdeorras. Un sector de empresarios considera que no se dan las condiciones más adecuadas para permitir la apertura. Reclama aumentar el número de mesas de las terrazas, que las directrices de la Fase 1 fijan en un 50 % -frente al 30% de aforo autorizado en un primer momento-. Este colectivo se reunirá en las próximas horas con el alcalde para insistir en esta posibilidad que, en un principio, fue descartada por el equipo de gobierno pero que en las últimas horas respaldaba el PP barquense. En una nota de prensa pidió "aumentar el límite máximo de mesas permitido por la Ordenanza municipal reguladora de la instalación de terrazas en espacio de uso público mientras dure esta situación extraordinaria". Los populares también proponen "suprimir el cobro de las tasas de agua y basura", una posibilidad que el equipo de gobierno está estudiando, según afirmó el alcalde socialista. El regidor, Alfredo García Rodríguez, recordó las medidas adoptadas en el último pleno de la Corporación municipal para ayudar al sector. Entre ellas la ampliación del convenio con el Centro Comercial Aberto de O Barco, que pasa de 18.900 a 50.000 euros. Esta mejora permitirá dotar a los establecimientos con medidas de protección e iniciar una campaña de promoción.
El Concello también perdonó la tasa de terrazas correspondiente a este año y autorizó ocupar espacio de aparcamientos con mesas, en aquellos lugares donde las aceras sean estrechas. "Es más importante que los peatones tengan por donde ir", insistió ayer el alcalde. Mostró su confianza en que, con el paso de las horas, aumente el número de hosteleros que se animen a colocar las terrazas. "La gente no va a salir corriendo a las terrazas", dijo. Seguidamente, apuntó que las previsiones meteorológicas dicen que lloverá durante los próximos días, por lo que la afluencia tampoco sería masiva.
Las terrazas de la plaza del Concello y de la zona vieja de Verín fueron las más concurridas en el primer día de la fase uno. En la villa del Támega los camareros se afanaron en desinfectar parte del mobiliario de sus locales cada vez que los clientes los abandonaban. El buen tiempo, la celebración del primer mercado de productos locales en dos meses y la reapertura de algunas tiendas motivó a muchos a tomarse un café o una caña al aire libre. No obstante, no toda la hostelería de la villa abrió sus puertas en esta primera fase de la desescalada.
En Xinzo de Limia, el centro neurálgico de la hostelería, la plaza Mayor, volvió a la vida para la alegría de muchos dos meses después de que se decretase el estado de alarma.
El ambiente del centro de Carballiño en la jornada de ayer poco o casi nada tenía que ver con el de los últimos dos meses. Las calles casi vacías dieron paso a numerosas personas deseosas de reencontrarse con amigos en las terrazas de bares y cafeterías. Una gran parte de los locales se apuntaron ya a esta primera reapertura, recibiendo clientes a lo largo del día, llegando en algunos momentos a ocupar por completo las mesas que cada establecimiento había instalado.
Todo ello acorde a una nueva realidad con mascarillas y extremando la limpieza, en la que hosteleros y ciudadanos cumplieron con la normativa, según constata la Policía Local. Los agentes esperan que se mantenga la situación y que no se caiga en "un exceso de confianza en días sucesivos".
Contenido patrocinado
También te puede interesar
LAS PROTESTAS DAN SUS FRUTOS
A Gudiña recuperará su tren matutino a inicios de este año
ACCIDENTE DE TRÁFICO
Noche accidentada en Ourense: un herido en una colisión y un atropello a un jabalí
LA MÁS POBRE DE GALICIA
Cae la pobreza en Ourense, pero aún castiga a uno de cada cinco hogares
Lo último